Ansiedad
Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y
ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. El miedo es
una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras
que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Es evidente
que ambas respuestas se solapan, aunque también se pueden diferenciar,
estando el miedo frecuentemente asociado a accesos de activación autonómica
necesarios para la defensa o la fuga, pensamientos de peligro inminente y
conductas de huida, y la ansiedad está más a menudo asociada con tensión
muscular, vigilancia en relación a un peligro futuro y comportamientos cautelosos
o evitativos. A veces, el nivel de miedo o ansiedad se ve reducido por conductas
evitativas generalizadas. Las crisis de pánico (panic attacks) se presentan
principalmente con los trastornos de ansiedad como un tipo particular de
respuesta al miedo. Las crisis de pánico no se limitan a los trastornos de ansiedad,
sino que también pueden ser observadas en otros trastornos mentales. Los
trastornos de ansiedad se diferencian entre sí según el tipo de objetos o
situaciones que inducen el miedo, la ansiedad o las conductas evitativas, y según
la cognición asociada. Pese a que los trastornos de ansiedad tienden a ser
altamente comórbidos entre sí, pueden ser distinguidos a través de un análisis
detallado del tipo de situaciones que se temen o se evitan y del contenido de los
pensamientos o creencias asociados. Los trastornos de ansiedad se diferencian
del miedo o la ansiedad normal propios del desarrollo por ser excesivos o persistir más allá de los períodos de desarrollo apropiados. Se distinguen de la ansiedad o
el miedo transitorio, a menudo inducido por el estrés, por ser persistentes (p. ej.,
suelen tener una duración de 6 meses o más). Sin embargo, este criterio temporal
pretende servir de guía general, permitiendo un cierto grado de flexibilidad y
pudiendo ser la duración más corta en los niños (como en el trastorno de ansiedad
por separación y en el mutismo selectivo). Puesto que los sujetos con trastornos
de ansiedad suelen sobrestimar el peligro en las situaciones que temen o evitan,
el análisis decisivo de si ese miedo o ansiedad es excesivo o desproporcionado lo
realiza el clínico teniendo en cuenta factores de contexto cultural. Muchos de los
trastornos de ansiedad se desarrollan en la infancia y tienden a persistir si no se
tratan. La mayoría aparece más frecuentemente en mujeres que en varones
(aproximadamente en una proporción de 2:1). Cada trastorno de ansiedad se
diagnostica sólo cuando los síntomas no son atribuidos a los efectos fisiológicos
de una sustancia /medicamento u otra afección médica, o no se explican mejor por
otro trastorno mental.
La persona con trastornos de ansiedad por separación se encuentra asustada o
ansiosa ante la separación de aquellas personas por las que siente apego en un
grado que es inapropiado para el desarrollo. Existe miedo o ansiedad persistente
sobre los posibles daños que puedan sufrir las personas por las que siente apego
y sobre las situaciones que puedan llevar a la pérdida o separación de las
personas a quienes el sujeto está vinculado y rechazo a separarse de estas
personas de mayor apego, así como pesadillas y síntomas físicos de angustia. A
pesar de que estos síntomas a menudo se desarrollan en la infancia, pueden expresarse también en la edad adulta. El mutismo selectivo se caracteriza por una
incapacidad para hablar en las situaciones sociales en que hay expectativa de
hablar (p. ej., en la escuela), a pesar de que la persona habla en otras situaciones.
La falta de habla tiene consecuencias significativas en los logros académicos o
laborales, o bien altera la comunicación social normal. Los individuos con fobia
específica presentan miedo hacia situaciones u objetos precisos o los evitan. La
cognición específica no es característica de este trastorno, como en otros
trastornos de ansiedad. El miedo, la ansiedad y la evitación están casi siempre
inducidos inmediatamente por la situación fóbica, en un grado persistente o
desproporcionado al riesgo real planteado. Hay varios tipos de fobias específicas:
animales, entorno natural, sangre-inyecciones-heridas, situacional y otras
circunstancias. En el trastorno de ansiedad social (fobia social), la persona siente
miedo o ansiedad ante las interacciones sociales y las situaciones que implican la
posibilidad de ser examinado, o bien las evita. Esto incluye interacciones sociales
tales como reuniones con personas desconocidas, situaciones en las que la
persona puede ser observada comiendo o bebiendo, y situaciones en las que la
persona ha de actuar ante otros. La ideación cognitiva es la de ser evaluado
negativamente por los demás, por sentirse avergonzado, humillado o rechazado, o
por ofender a otros. En el trastorno de pánico, la persona experimenta recurrentes
e inesperadas crisis de pánico y está persistentemente intranquila o preocupada
sobre tener nuevas crisis o cambia de manera desadaptativa su comportamiento
debido a las crisis de pánico (p. ej., evitación del ejercicio o de situaciones
desconocidas). Las crisis de pánico se caracterizan por la aparición súbita de
síntomas de miedo o malestar intensos que alcanzan su nivel máximo en cuestión de minutos, acompañados de síntomas físicos y /o cognitivos. Las crisis de pánico
pueden ser esperadas, en respuesta a objetos o situaciones típicamente temidas,
o inesperadas, ocurriendo la crisis sin razón aparente. Las crisis de pánico
funcionan como marcadores y factores pronósticos de la severidad, el curso y la
comorbilidad de una amplia variedad de trastornos, incluidos, entre otros, los
trastornos de ansiedad (p. ej., abuso de sustancias, trastornos depresivos y
trastornos psicóticos). Por lo tanto, la crisis de pánico puede actuar como un
especificador descriptivo de cualquier trastorno de ansiedad, así como de otros
trastornos mentales. Los individuos con agorafobia se sienten temerosos o
ansiosos ante dos o más de las siguientes situaciones: uso del transporte público,
estar en espacios abiertos, encontrarse en lugares cerrados, hacer cola o estar en
una multitud, y encontrarse solos fuera de casa en otras situaciones. La persona
teme estas situaciones debido a pensamientos sobre el desarrollo de síntomas
similares a la crisis de pánico u otros síntomas incapacitantes o humillantes en
circunstancias en las que escapar sería difícil o donde no se podría disponer de
ayuda. Estas situaciones casi siempre inducen miedo o ansiedad y son evitadas a
menudo, o requieren la presencia de un acompañante. Las características
principales del trastorno de ansiedad generalizada son una ansiedad persistente y
excesiva y una preocupación sobre varios aspectos, como el trabajo y el
rendimiento escolar, que la persona percibe difíciles de controlar. Además, el
sujeto experimenta síntomas físicos, como inquietud o sensación de excitación o
nerviosismo, fatiga fácil, dificultad para concentrarse o mente en blanco,
irritabilidad, tensión muscular y alteraciones del sueño. El trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos engloba la
ansiedad debida a intoxicación o retirada de sustancias o tratamientos médicos. En el trastorno de ansiedad debido a una enfermedad médica, los síntomas de
ansiedad son la consecuencia fisiológica de una enfermedad médica



